lunes, 14 de mayo de 2012

BARCELONA APLASTÓ AL ESPANYOL CON UN MESSI DE LEYENDA (4-0)



Es complicado ponerle adjetivos a Lionel Messi. La temporada del argentino simplemente no tiene límites. Cuatro goles esta noche, setenta y uno en la temporada, cincuenta en la liga. Quizá el Barcelona no haya sido campeón de liga, pero lo que ha hecho su máxima estrella va a quedar en la historia por los siglos por venir.

Era una noche simbólica para el barcelonismo. La última del técnico más exitoso en la historia del club, la de quien ha encarnado sus valores y su filosofía en los últimos años. Y, como si hubiera sido un regalo planeado, apareció el otro referente para darle una despedida como se merecía, para que este 5 de mayo quedara marcado para siempre en el calendario.

El partido en sí mismo ni siquiera fue demasiado atractivo. Los dos equipos no se jugaban gran cosa más que el orgullo de un derbi que merecía ser más decisivo. En realidad, el sopor constante que produjeron las acciones en el terreno sólo se rompió en cuatro ocasiones, pero eso fue lo que valió la pena y lo que se recordará este Barça-Espanyol.

El primero fue un poema. Un tiro libre perfecto, a la base del poste, al minuto 12, imposible para Cristian Álvarez. El segundo fue de penalti al 64. El tercero muy a su estilo, una escapada desde la izquierda con definición cruzada. El último de nuevo desde los once pasos al ‘79, como para enterrar para siempre el fantasma de aquella pena máxima fallada ante el Chelsea. Leo se dio incluso el tiempo de mostrarnos que es humano, al perderse la “manita” cuando tiró desviado un mano a mano contra el guardameta españolista.

Tras su cuarto tanto, Messi corrió hacia la banda y se fundió en un abrazo con Pep. Los dos grandes artífices de una época inolvidable se despidieron así de un público que lo vivió todo. Triunfos legendarios, como aquel 5-0 ante el Real Madrid, o las grandes noches europeas. Caídas tan escasas como dolorosas, con el clásico de este año y las frustraciones de Champions frente a Chelsea e Inter.

Después comenzó la fiesta, el gran homenaje a Pep Guardiola, que flanqueado por toda la partida vivió desde dentro del campo un vídeo con imágenes de sus mejores momentos. Nunca nada volverá a ser igual, pero los recuerdos no los borrará nadie. Gracies Pep.

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